“La oportunidad real para Chile no está en competir como destino de nearshoring manufacturero clásico, porque en esa cancha México tiene una ventaja evidente frente a Estados Unidos, como Europa Oriental la tiene frente a la Unión Europea. Nuestro país puede jugar, y con fuerza, como plataforma logística y de servicios para cadenas regionales más seguras y diversificadas porque cuenta con varios activos concretos: puertos en el Pacífico con conexión directa a Asia, una amplia red de acuerdos comerciales, experiencia exportadora en minería, agroindustria y alimentos, y una institucionalidad logística más ordenada que la de buena parte de la región”, explicó el director del Centro de Innovación en Transporte y Logística de la Universidad Diego Portales, Karol Suchan.
“Si la región logra coordinar mejor sus capacidades, el efecto del nearshoring podría sentirse en cadenas más sofisticadas: materiales intermedios, alimentos procesados, insumos industriales y componentes para energía y minería. Pero eso requiere una condición básica: que la logística chilena deje de pensarse sólo como apoyo al comercio exterior nacional y pase a diseñarse como plataforma regional de distribución y exportación. Ahí está, probablemente, la oportunidad más relevante para los próximos años”, concluyó Suchan.